Retablo Renacentista de la Candelaria

Retablo Renacentista de la Candelaria

En 1659, Don Juan Bautista de Ponte, Primer Marqués de Adeje, fue nombrado Patrono General de la Orden de los Predicadores de Nuestra Señora de Candelaria, mandando a esculpir una copia facsímil de la primitiva imagen. El retablo que alberga esta talla es el más antiguo de los tres que se conservan.

El profesor Trujillo Rodríguez, en su tesis «El Retablo Barroco en Canarias», consideró que este retablo era el que se encontraba en la Iglesia Parroquial de Candelaria encargado en Sevilla en 1596. En 1681 fue reemplazado por otro y éste fue a parar a Adeje, residencia de los Patronos de los Dominicos.

Es de estilo renacentista, realizado en madera policromada. Clasicista en su composición, sobrio y elegante. Estructurado en una predela, cuerpo central con dos pisos y de tres calles, friso y como remate un frontón.

La predela esta dividida en cinco partes, cuatro pinturas sobre tablas que representan los cuatro evangelistas, de izquierda a derecha, San Mateo, San Juan, San Marcos y San Lucas. En el centro, el sagrario con otra pintura sobre tabla de Cristo con la túnica, la caña por cetro y la corona de espinas.

El cuerpo del retablo está dividido en tres calles separadas por pilastras estriadas, con bases y capiteles también estriados. Existen dos pisos en el retablo, en el primero hay  tres hornacinas, la central de mayor embergadura y con arco de medio punto, que es donde esta la Virgen de Candelaria. En el interior aparecen unas pinturas sobre tabla con querubines y con temas alusivos a los nombres de la Virgen en el Cantar de los Cantares: Torre, Olivo, Palma y viña, con las inscripciones en latín. En el segundo piso, aparecen tres pinturas sobre tabla, que representan, a la izquierda La Virgen del Rosario, en el centro la Crucifixión y a la derecha el Martirio de Santa Úrsula.

El remate del retablo lo compone un frontón clásico, separado del cuerpo del retablo por un friso con molduras regulares. El tímpano está decorado con toda una corte de querubines y en el centro una forma ovoide, como una almendra mística, que representa el Espíritu Santo.

El retablo sintetiza  las devociones de los Ponte: San Juan Bautista, La Candelaria, San Nicolas de Tolentino, santo dominico, la Virgen del Rosario y Santa Úrsula. Posee un gran valor religioso, histórico, artístico y cultural para el patrimonio adejero.